La isquemia cerebral sigue siendo una causa importante de muerte y discapacidad en el mundo,
incluyendo EE.UU., Reino Unido y Panamá. En Panamá es la cuarta causa principal de muerte, donde
el 50% de todas las muertes en todo el país se debe a enfermedades no transmisibles como los
derrames cerebrales. El último censo nacional en 2010 proyecta un drástico envejecimiento de la
población de Panamá en las próximas décadas, con la población adulta total mayor de 50 años
aumentando de 20% en 2014 a más del 36% en 2050. Esto dará lugar a una mayor incidencia de
enfermedades cerebrovasculares como la isquemia cerebral. La isquemia cerebral conlleva la
suspensión parcial o completa, y por lo general súbita, de algunas funciones cerebrales, debido a
obstrucción o compresión de una arteria del cerebro (local) o por paro cardíaco (global). En la
actualidad, las únicas terapias clínicas para accidentes cerebrovasculares son la hipotermia y la
trombólisis (tPA), que puede ayudar a detener la progresión de la lesión cuando son administradas en la
fase aguda de la lesión, pero no son capaces de revertir el daño ya sufrido en la etapa crónica que
afecta a más del 80% de los casos. Por lo tanto, la necesidad de nuevas terapias neuroprotectoras y
neurorregenerativas sigue siendo una alta prioridad.

Nuestro objetivo a largo plazo es desarrollar nuevas terapias de medicina regenerativa para el
tratamiento de enfermedades crónicas en base a una metodología integral enfocada en tres aspectos
fundamentales interrelacionados (Figura 1):

  1. Desarrollo de nuevos biomateriales nano-estructurados para modular la respuesta celular.
  2. Evaluaciones biológicas in vitro e in vivo de constructos biomaterial/células madre.
  3. Aplicación de bioinformática e imagenología para la caracterización de terapias regenerativas.
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